Repitieron 100 estudios publicados y solo 36 volvieron a salir
En 2015 salió un trabajo que puso nerviosa a media ciencia: cogieron 100 estudios de psicología ya publicados en las mejores revistas y los repitieron desde cero.
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Coge una creencia tuya este mes. Si aguanta, entonces sí es tuya.
En 2015 salió un trabajo que puso nerviosa a media ciencia. Un grupo enorme de investigadores cogió cien estudios de psicología ya publicados en las mejores revistas y los repitió desde cero, con los materiales originales y con diseños de más potencia estadística.
Conviene leerlo bien, porque es fácil sacar la conclusión equivocada. Esto no fue un escándalo de mentiras. Fue la ciencia haciendo exactamente lo que la hace fuerte: volver sobre lo publicado, comprobarlo y tirar lo que no aguanta una segunda pasada. Un campo que no puede corregirse a sí mismo no es más fiable — es que no se ha mirado.
Y de paso deja una idea incómoda: si algo revisado por pares, publicado y citado durante años puede caerse al repetirlo, ¿qué pasa con lo que crees tú y nadie ha revisado nunca?
Ahí dentro de tu cabeza hay ideas sobre el dinero que metiste hace diez o veinte años y que no has vuelto a mirar desde entonces. Que alquilar es tirar el dinero. Que invertir es cosa de ricos. Que tu banco te cuida. Que la vivienda nunca baja. Algunas aguantan y otras no, pero el problema es que no lo sabes, porque las tratas como hechos y no como creencias.
El ejercicio es de una vez al mes y solo lleva un rato: coge una. Solo una. Búscala en serio, con la intención de tumbarla —no de confirmarla, que es lo que hacemos por defecto—. Si se cae, la has cambiado por algo mejor. Y si aguanta, entonces sí es tuya de verdad: ya no es algo que te dijeron, es algo que has comprobado.
Preguntas frecuentes
¿Entonces no me puedo fiar de nada de lo que dice la psicología?
La conclusión razonable es más matizada: no fiarse de un estudio suelto, por llamativo que sea el titular. Un resultado gana solidez cuando se ha replicado en varios laboratorios, con muestras grandes y por equipos que no tenían interés en que saliera. Cuando algo aparece con un solo experimento y un dato muy redondo, lo prudente es esperar. La ciencia bien hecha se acumula; no llega de golpe.
¿Por qué se publicaron esos estudios si no se sostenían?
Por incentivos, no necesariamente por mala fe. Durante décadas las revistas premiaron los resultados positivos y sorprendentes, y casi nunca publicaban replicaciones ni resultados nulos, con lo que nadie tenía motivos para comprobar lo ya publicado. Ese trabajo de 2015 es justo lo que empezó a cambiarlo: hoy hay registro previo de estudios, más exigencia de muestras grandes y revistas que sí publican réplicas.
¿Cómo hago el ejercicio de revisar una creencia sin liarme?
Escríbela primero en una frase concreta y comprobable: no «la vivienda es buena inversión», sino «comprar sale a cuenta frente a alquilar en mi ciudad en un plazo de diez años». Después busca deliberadamente lo que la contradice, que es la parte que cuesta, y mira quién publica cada cifra y qué gana con ella. Una al mes es suficiente: el objetivo no es tener razón, es acabar el año con unas cuantas ideas menos que solo estaban ahí por costumbre.
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