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Es la frase que más veces me han dicho este verano, siempre con la misma cara de obviedad: «alquilar es tirar el dinero, comprar es invertir». La primera parte es discutible. La segunda es directamente falsa — y creérsela sale más caro que cualquier alquiler.
Un techo no es una cartera
Invertir es poner dinero a trabajar para que produzca más dinero. Tu casa no trabaja: te da un techo, que no es poco — probablemente sea la compra más importante de tu vida. Pero mientras te lo da, cobra: intereses cada mes, seguro, comunidad, IBI, derramas y la caldera que se rompe en enero. Y hay una parte que casi nadie mira antes de firmar. Con el sistema francés de amortización, el de la mayoría de hipotecas en España, la cuota es la misma todos los meses pero su composición no: los primeros años se va casi entera en intereses y apenas bajas la deuda. No es una trampa de nadie, es aritmética. Solo que nadie te la explica. Ojo con lo que no estoy diciendo: no digo que no compres. Un techo propio vale, y dormir tranquilo vale algo que no cabe en una hoja de cálculo. El problema no es comprar — es el cuento. Porque si crees que por tener hipoteca ya estás invirtiendo, dejas de buscar dónde invertir de verdad. Y ahí sí pierdes.
| 💡 No te fíes de mí: pídele a tu banco el cuadro de amortización de tu hipoteca. Están obligados a dártelo, y ahí ves mes a mes cuánto de tu cuota es interés y cuánto capital. Es el documento más aburrido y más revelador que vas a leer este año. |
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