Las dos horas del día que todavía son tuyas
Nadie te ha escrito, nadie te ha llamado, nadie te ha pedido nada. Y la mayoría las entrega.
▶ Míralo en 1 minuto
Si tu proyecto propio solo avanza cuando sobra tiempo, no avanzará nunca.
Tu día tiene dos partes, aunque nunca las hayas separado. Una es avanzar: lo que construye algo que antes no existía. La otra es mantener: correos, papeleo, recibos, la parte que hay que hacer y que no deja nada.
Y aquí está lo que casi nadie mira. Las dos primeras horas del día son las únicas que todavía no ha reclamado nadie. Nadie te ha escrito, nadie te ha llamado, nadie te ha pedido nada. Es el único rato del día que es tuyo entero.
Fíjate en lo que pasa al abrir el móvil nada más despertarte: lo primero que entra en la cabeza son asuntos de otros. Lo que otros necesitan, lo que otros quieren de ti. Y el día empieza respondiendo en vez de construyendo.
No hace falta madrugar dos horas. Basta con que los primeros veinte minutos sean tuyos. La diferencia entre un proyecto propio que avanza y uno que no suele estar ahí, no en la fuerza de voluntad.
Preguntas frecuentes
¿Y si trabajo a turnos o entro muy pronto?
El principio no es horario, es de orden: la primera parte de tu jornada, sea a la hora que sea, antes de abrir la puerta a los asuntos de otros. En un turno de noche funciona igual.
¿Cuánto tiempo debería ocupar la parte de mantenimiento?
Lo habitual es entre dos y tres horas. Si necesitas mucho más de forma sostenida, normalmente no es que trabajes mal: es que hay algo que ya pide delegarse o simplificarse.
Esta pepita forma parte de la serie Mentalidad. Síguenos en TikTok y YouTube.
🎁 Llévate gratis las 10 guías en PDF
Cómo funciona de verdad el dinero, explicado en cristiano: inflación, vivienda, ahorro y las trampas que casi nadie te cuenta. Te las mando al email ahora mismo, gratis.
Boost
Comentarios
Sé el primero en comentar 👇