La mente trucada
Los sesgos y trampas mentales que te hacen perder dinero — y cómo esquivarlos.

El efecto disposición: vendes lo que sube y aguantas lo que baja
Cortas las flores y riegas las malas hierbas — y encima te sientes prudente haciéndolo.

La cuenta mental: por qué el «dinero fácil» se te escapa
Hacienda te devuelve 500 € y, mágicamente, te vuelves manirroto.

El ancla invisible: por qué el primer número te secuestra
Las rebajas están diseñadas para apagarte el cerebro. El 100 tachado es cebo, no información.

El efecto dotación: valoras algo más solo porque es tuyo
Aguantas ese fondo penoso «porque ya lo tengo». Eso no es criterio: es el efecto dotación.

Pagar con tarjeta duele menos (y por eso gastas más)
Sin dolor, no hay freno. Y la tarjeta —y el móvil— te anestesian el dolor de pagar.

La falacia del jugador: «ya toca que suba» no existe
«Ya toca que suba» es la frase que más dinero te va a costar en la vida.

El sesgo de recencia: crees que lo último será para siempre
Tu cerebro cree que el futuro es una fotocopia de la última semana.

El sesgo de confirmación: tu cerebro se vuelve tu abogado
En cuanto metes tu dinero en algo, te vuelves idiota a propósito.

El sesgo de supervivencia: solo oyes al que ganó
Ves los billetes premiados, nunca la montaña de boletos rotos.

El coste de oportunidad invisible: el dinero quieto se derrite
Tu dinero «a salvo» se está muriendo despacio, y tú tan tranquilo.
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