La humildad que sí sirve (la de Michael Jordan)
Michael Jordan se pasó la carrera picando a sus rivales. De humilde, cero.
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No la de hablar bajito ni agachar la cabeza: la de aceptar que alguien sabe algo que tú todavía no. Se demuestra con acciones: escuchando, preguntando, estudiando después de currar.
Michael Jordan se pasó la carrera picando a sus rivales en la cancha. De humilde, cero. Pero cuando su entrenador le propuso un sistema de juego nuevo, al principio no se lo creyó; llegó a cuestionar al hombre que lo había inventado. Y aun así se lo tragó, lo aprendió y lo jugó. Años después reconoció en público lo mucho que le enseñó aquel entrenador, y que ese sistema fue parte enorme de sus seis anillos.
Esa es la humildad que sirve. No la de hablar bajito ni agachar la cabeza: la de aceptar que alguien sabe algo que tú todavía no sabes. Puedes tener toda la ambición del mundo y a la vez asumir que te queda muchísimo por delante. No seas humilde con tus palabras. Sé humilde con tus horas.
Preguntas frecuentes
¿Se puede ser ambicioso y humilde a la vez?
Sí, y es la combinación más potente: la ambición te empuja, la humildad te mantiene aprendiendo. El problema es solo una de las dos por separado.
Esta pepita nace de un tema que comentamos del podcast, traído a nuestro terreno y con los datos verificados. Síguenos en TikTok y YouTube.
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