💎 Pepita 80 · Perlas del podcast

¿Ese deseo es tuyo… o lo copiaste?

Piensa en la última cosa que deseaste de verdad. Y ahora dime: ¿de dónde salió exactamente ese deseo?

▶ Míralo en 1 minuto

⚡ En 1 minuto

El pensador francés René Girard lo llamó deseo mimético: entre tú y el objeto siempre hay un tercero, un modelo, y lo que copias no es la cosa sino su deseo por ella. Hoy llevas en el bolsillo un dispositivo que te enseña cada día a cientos de modelos deseando cosas. Que a todos nos apetezca lo mismo no es casualidad.

El deseo no es una línea recta: es un triángulo

Damos por hecho que nuestros deseos nacen dentro de nosotros y apuntan directamente a lo que queremos. Yo, y la cosa. René Girard (1923-2015), teórico literario francés y profesor en Stanford, dedicó su obra a demostrar que esa línea recta casi nunca existe.

Lo que hay, dice, es un triángulo: tú, el objeto y un tercero —un modelo— al que estás mirando. Y lo que copias no es el objeto: es su deseo por el objeto. Por eso el fenómeno se llama deseo mimético. No copiamos cosas: copiamos personas.

💡 Nota de Boost

Girard añadía un giro brillante: como copias el deseo del modelo, acabas compitiendo contra él por lo mismo. El modelo se convierte en rival. De ahí sale buena parte de la comparación social que tan cara nos sale.

Y ahora multiplícalo por el teléfono

Durante casi toda la historia humana tus modelos eran unas pocas decenas de personas: la familia, el pueblo, el trabajo. Hoy llevas en el bolsillo un aparato que te presenta, cada día, a cientos de personas deseando cosas con muy buena luz y mejor montaje.

Que de golpe a todo el mundo le apetezca el mismo coche, el mismo destino y la misma reforma de cocina no es una coincidencia estadística. Es el resultado previsible de compartir modelos. Está diseñado así, y funciona muy bien.

🎯 El reencuadre

Antes de la próxima compra grande, una sola pregunta: ¿lo quiero yo, o lo quería quien salía en la pantalla? No la contestes rápido — la respuesta rápida suele ser la del modelo.


Preguntas frecuentes

¿Está mal desear cosas que ves en otros?

No, y no hay nada que arreglar ahí: aprender por imitación es una de las razones por las que nuestra especie funciona. El problema no es imitar, es imitar sin saberlo, porque entonces persigues durante años algo que nunca elegiste. Detectarlo no te quita el deseo; te devuelve el voto.

¿Cómo distingo un deseo propio de uno copiado?

Un truco práctico: imagina que consigues eso y no puedes contárselo ni enseñárselo a nadie, nunca. Si sigue apeteciéndote igual, hay bastante de tuyo. Si se desinfla, estabas comprando la mirada de otro.

⚠️ Aviso: este artículo tiene una finalidad exclusivamente educativa e informativa. No constituye asesoramiento financiero, fiscal o legal, ni una recomendación de inversión. Invertir conlleva riesgos, incluida la pérdida del capital. Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Antes de tomar decisiones financieras, consulta con un profesional autorizado.

Esta pepita nace de un tema que comentamos del podcast, traído a nuestro terreno y con los datos verificados. Síguenos en TikTok y YouTube.

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