Quien decide no paga el coste, y quien paga no decidió
Cuando algo sobrevive a todos los gobiernos, el villano no es un gobierno: es un incentivo.
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Una avería seria tarda quince años. Un cargo dura cuatro o cinco. Haz la cuenta desde esa silla: el ahorro de no reparar es tuyo y es de hoy, y la avería es de otro y llega cuando tú ya no estás. Nadie tiene que ser malo, basta con que las cuentas salgan. Y salen. Por eso pasa con todos: quien decide no paga el coste, y quien paga el coste no decidió.
La cuenta desde esa silla
Aquí va el mecanismo, y no tiene nada de conspiración. Una avería seria tarda quince años en aparecer. Un cargo dura cuatro o cinco.
Nadie tiene que ser malo
Basta con que las cuentas salgan. Y salen, siempre. Por eso pasa con todos los que pasan por el cargo, hayan gobernado unos o hayan gobernado otros.
Cuando algo sobrevive a todos los gobiernos, el villano no es un gobierno: es un incentivo. Y aquí no hay a quién señalar, lo cual es más incómodo que tener un culpable.
Lo que sí se puede pedir
Esto no se arregla votando distinto. Se arregla cambiando qué se premia: presupuestar el mantenimiento igual que se presupuesta lo que se inaugura, y auditar la capacidad real en vez del inventario. Y eso sí se pide.
El espectador busca a quién culpar. El jugador busca qué incentivo cambiar.
Preguntas frecuentes
¿No es esto una excusa para no pedir responsabilidades?
No. Es lo contrario: es señalar dónde está de verdad la palanca. Si el problema fuera una persona, se arreglaría cambiándola, y llevamos décadas cambiándolas sin que el patrón se mueva. Pedir responsabilidad por el mantenimiento diferido es exactamente lo que propone la auditoría cuando recomienda auditar la capacidad real en vez del inventario.
¿Por qué decís que no hay a quién señalar?
Porque la Reserva Estratégica de Petróleo la han gestionado administraciones de los dos colores durante cincuenta años y el patrón no ha cambiado con ninguna. Cuando un comportamiento sobrevive a todos los que pasan por el cargo, lo que lo explica no es quién está sentado sino qué se premia desde esa silla.
¿Y esto se puede cambiar de verdad?
Se cambia cambiando la métrica, que es lento y poco espectacular: presupuestar el mantenimiento con el mismo estatus que lo que se inaugura, y medir la capacidad real y no el inventario. Lo invisible pierde el presupuesto mientras siga siendo invisible.
Esta pepita nace de un tema que comentamos del podcast, traído a nuestro terreno y con los datos verificados. Síguenos en TikTok y YouTube.
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